Queremos un mundo feliz

- en Opinión

Zaira Rosas / Johann Hari es autor del libro: “Persiguiendo el grito: los primeros y últimos días de la guerra en contra de las drogas” en el cual habla desde su experiencia e investigación sobre  la posible causa detrás de las adicciones. Para muchos podría sonar obvio ¿Por qué las personas son adictas? Sin embargo, este escritor tiene una teoría distinta a lo que la mayoría piensa.

En Estados Unidos se realizó un experimento para mostrar cuan letal puede ser el uso de drogas, se ponía a una rata en una jaula con dos botellas de agua, una contiene cocaína o heroína y la segunda es agua limpia.  La mayoría de las veces que se ha realizado el experimento, la rata prefiere el agua con droga y la toma tantas veces hasta que muere. En contraste a lo anterior, el autor menciona que en los años setenta un profesor de psicología llamado Bruce Alexander notó algo extraño en el experimento. La rata estaba sola, por lo que su única actividad era consumir droga, ante esto, decidió hacer el mismo experimento con una variante, la rata tendría otros seres que la acompañaran en una jaula con amenidades, el resultado fue que las ratas con buena vida no consumían la droga en exceso y ninguna murió.

Lo anterior nos deja una lección, quizás estamos enfocándonos mal respecto a las drogas, muchas veces las prohibiciones son las que orillan a los excesos, no quiero decir que la legalización de las mismas sea la solución, sino que todo el esfuerzo que durante años se ha hecho en contra de las drogas podría enfocarse en la atención a quienes nos importan y son susceptibles ante ellas. ¿Qué pasaría si replicamos el paraíso de las ratas en la vida humana? Si antes de decir ¡Es malo! ¡No lo hagas! Informamos a nuestros hijos de los efectos y consecuencias del consumo de estupefacientes, y además les hacemos ver cuán amados son, ¿Por qué alguien feliz se dañaría a si mismo al grado de perderse? Las personas felices no consumen drogas.

Quienes han relatado su experiencia con los enervantes coinciden en algo, el uso de ciertas substancias los hace sentir mejor, les brinda algo extra, ¿Hemos pensado que detrás de todo exceso existe un gran vacío?. La guerra desatada contra el narcotráfico fue la prueba de que la violencia genera más violencia, tampoco creo que el mundo feliz que todos esperamos sea la legalización de las drogas, porque estaríamos volviendo oficial la destrucción de jóvenes, niños e incluso familias, sin mencionar el enriquecimiento de quienes la trafican. Pero si estoy convencida de que el abuso de sustancias se presenta por una falta de algo.

Hace tiempo un conocido debatía conmigo que el problema no son las drogas, en su momento yo decía que sí, toda mi vida crecí con la idea de las drogas son malas por lo tanto creía que erradicarlas era la solución más viable, con el paso de los años he considerado que la teoría de las ratas felices es lo más cercano a la realidad, he visto como jóvenes con problemas en casa comienzan con un poco de alcohol y terminan incluso con sobredosis porque nada les satisface, pero también he visto a personas provenientes de tejidos familiares sólidos, con motivos de sobra para disfrutar su vida que se dedican a pensar en cómo seguir creciendo.

Los estupefacientes han estado presentes desde siglos atrás, incluso hoy en día existen culturas en las que un poco de peyote es bien visto como parte de sus rituales, y no se vuelven consumistas del mismo una y otra vez, es algo que se lleva a cabo con respeto, como parte de su cultura, hoy en día puedo estar de acuerdo con quien me decía que el problema no son las drogas, han estado ahí desde tiempos inmemorables, el problema somos nosotros como sociedad, es la educación, el entorno en el que vivimos, las guerras, las depresiones, el sistema, la lista es inmensa.

Pero todo esto tiene solución no nos preocupemos por la legalización de la marihuana, este tema se ha debatido infinidad de veces y en varias partes del mundo, preocupémonos por la construcción de un mundo en el que las personas sean verdaderamente felices, en “Ética Para Amador” Fernando Savater le decía a su hijo, ¡Vive! ¡Haz lo que quieras! Recordándole que hacer lo que quiera significa ser libre y que la libertad conlleva a responsabilidades, por lo que antes de hacer lo que queramos pensemos en lo que realmente queremos, todos estarán de acuerdo en que uno de nuestros fines es la felicidad. Hacer algo que pueda dañarnos en la búsqueda de la felicidad quizás se deba a esta falta de reflexión profunda, ayudemos que más personas sean capaces de hacerlo.

Somos seres humanos y justo la capacidad pensante es lo que nos distingue de las ratas y el resto de animales, si un montón de roedores dejó atrás el abuso de substancias, nosotros que deberíamos ser capaces de construir mayores apegos emocionales podemos lograr mucho más. La información es poder, comencemos desde ahí informémonos y compartamos lo aprendido. La realidad detrás de un hecho siempre depende del cristal con que se mira, busquemos todos los puntos de vista posible para encontrar lo más conveniente no para unos sino para la mayoría en la sociedad.

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