Operan en Veracruz banda de secuestradores de niños para tráfico de órganos‏

Foto Arturo Campos Cedillo.
- en Carrusel, Estatales

Francisco de Luna / Xalapa, Ver. El estado de Veracruz figura entre las entidades donde operan las bandas de secuestradores de menores de edad. De acuerdo con Organizaciones no Gubernamentales (ONG), en México existen 45 mil niños desaparecidos y una lista oficial de tres mil averiguaciones por los casos registrados en los últimos 18 meses.

Estos datos están escritos en uno de los altares que fueron colocados en la Plaza Lerdo, junto a la catedral metropolitana de la ciudad de Xalapa.

También enlistan que entre las ciudades donde ocurren con mayor intensidad este tipo de delitos es en el Distrito Federal, México, Veracruz, Tijuana, Monterrey y Guadalajara.

La información que fue exhibida refiere que los menores que han sido sustraídos son utilizados para la explotación sexual, venta y tráfico de órganos «gracias a la indolencia e impunidad de las autoridades mexicanas», se lee en el panfleto acompañado de imágenes con niños levantando los brazos y de espaldas.

Explican que no hay datos precisos de cuántos de los 45 mil son para tráfico de órganos o explotación sexual. Prácticamente en todo el país se roban niños a través de personas que operan solitarias, mismas que los venden a los traficantes o al crimen organizado quienes se encargan de sacarlos del país.

«El número de niñas y niños que son desaparecidos cada año a nivel mundial para la trata es de un millón dos mil, de acuerdo con la Unicef». En el altar que mira hacia el Palacio de Gobierno de Veracruz está adornado con calaveras, flores e imágenes de niños de quienes jamás se supo a dónde fueron a parar.

Las ONG’s en Xalapa también refieren que a los niños se los llevan vivos a Estados Unidos, donde en clínicas con médicos que los operan y les extraen los órganos. La prueba de que existe el tráfico de órganos es que muchos de los niños robados, nunca aparecen, describen en una de las hojas pegadas en el altar de muertos.

En cada párrafo, lo que detallan es escalofriante, pues refieren que las bandas lo que hacen con los restos de las víctimas es que son arrojados a grandes rituradoras de carne. «Como carne molida, se los echan a los perros».

En cuanto al perfil de los niños robados que son ideales para el tráfico, son de las edades entre los siete y 10 años. Los bebés hasta los cinco años que son raptados son para venderlos a parejas que no pueden tener hijos.

Entre los datos explican que los recién nacidos son para el satanismo. Los infantes que desaparecen de pequeños poblados y comunidades indígenas, pero de ellos en ocasiones no existe ninguna averiguación previa.

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