Movilidad Urbana

- en Opinión

Jorge Flores Martínez / Cuando veo los planes de movilidad urbana me parecen una serie de posicionamientos “políticamente correctos” y que en su “corrección” política encuentran su obligado fracaso. Es decir, es obvio que generar circuitos peatonales o fomentar ciclovías no encuentre gran resistencia o por lo menos argumentos serios que impidan que las autoridades anuncien sus planes demagogos pero bien intencionados. Procuran en ese ser “correctos” políticamente no abordar las consideraciones realmente complicadas y de compromiso real. La movilidad urbana no son planes al capricho y gusto de nuestras autoridades, se trata de una política de planeación a mediano y largo plazo.

Un plan de movilidad urbana se debe entender en la totalidad de la Ciudad y su territorio de influencia y de este plan se podrán desprender políticas o planes regionales o de sectores de la ciudad, es decir la movilidad urbana es una política de la que se desprenden una serie de acciones o planes encaminados a fortalecer los flujos que se desarrollan en la ciudad y que están determinados por varios factores como la estructura vial, orografía, desplazamientos, infraestructura, etc.

Uno de los factores indispensables a considerar en la movilidad urbana es el transporte público y este debe estar siempre sujeto a los objetivos de un Plan Integral de Movilidad Urbana Metropolitana. Las rutas de transporte deben obedecer a la lógica y horarios de los desplazamientos de los usuarios y su origen y destino y no únicamente a intereses particulares o de grupo.

Lo que es urgente es generar como sociedad este Plan Integral de Movilidad Urbana, que definitivamente afectará grandes intereses, al día de hoy se ha dado en franquicia la política de transporte publico metropolitano, cualquier plan o acción que no involucre al transporte público será un simple catálogo de buenas intenciones. La movilidad urbana en una ciudad como la nuestra no puede desvincularse de una política integral metropolitana, nuestra infraestructura vial es deficiente y la credibilidad en nuestras autoridades es reducida, estamos en la puerta de la “vecinocracia” en la que las acciones de un bien común que atiendan a un plan integral se verán afectadas y vulneradas por los intereses de los vecinos o de particulares. Un Plan Integral de Movilidad Urbana tendrá su etapa de participación ciudadana, pero una vez consensuado será el interés público y la rectoría del Estado las que estén siempre sobre los intereses particulares o de grupo.

En mi opinión antes de planes de circuitos peatonales y fomentar ciclovías en nuestras estrechas y maltrechas vialidades, se debería obligar a los transportistas a someterse a un proyecto integral, que sea el rector de acciones articuladas y priorizadas. También se debe considerar en este plan, terminales adecuadas con accesibilidad y seguras para los pasajeros, por ejemplo una terminal en la Zona Universitaria y la ubicación de terminales en los accesos de la Ciudad que permitan el transbordo del sistema de transporte foráneo a un sistema de rutas metropolitano.

Una vez que este a cargo de los municipios de influencia la política de transporte público, ésta se podrá articular y reforzar con acciones de movilidad urbana en distintos sectores de la ciudad, siempre vinculando recorridos y trayectos con una visión metropolitana. Es en este punto donde por medio de cicloparqueadores se establezcan ciclovías con rutas articuladas y circuitos peatonales que cuenten con parabuses de rutas de transporte en su origen y destino.

El siguiente paso y no menos importante es lograr en un plazo medio la accesibilidad total de todos los planes y acciones. Establecer un sistema de red en el que el usuario del transporte foráneo, local, ciclovías y demás servicios cuenten con información de sus rutas, horarios y sistemas de transporte de una manera integral y homogénea, es decir que este sistema no se determine por definiciones de cada empresa transportista, sino que obedezca a una imagen única del Sistema de Transporte Metropolitano.

Conforme estos planes de movilidad se implementen, se deberá desinhibir el uso del transporte particular por medio del costo del espacio público de estacionamiento y la deshabilitación del mismo en la vía pública.

Como conclusión, la participación ciudadana es fundamental y prioritaria para definir el Plan Integral de Movilidad Urbana, una vez que este se consense deberá implementarse y vigilarse por medio de un Concejo Metropolitano en el que los ciudadanos tengan voz y voto, además este Plan Integral de Movilidad Urbana deberá estar acotado y ser un capitulo más del Plan Maestro de la Ciudad.

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