Abuelos aviadores

- en Opinión

Sergio Alejandro Villa / Hay ruido, mucho ruido político. Por doquier ruido, sonoridad estridente que ensordece y aturde. Que apendeja. Dimes y diretes. Rumores, chismes. Verdades y más mentiras. En esta esquina, los malos contra los peores, parafraseando al gobernador Javier Duarte en la entrega de la caña, allá en el Word Trade Center, en la tierra de su mejor amigo, en decir en Boca del Río, Veracruz.

Y quizá por ello, tal vez contagiada por el entusiasmo y poder de investigación del gobernador Javier Duarte de Ochoa, ahora resulta que la que finge, perdón, funge como directora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal, Astrid Elias Manzur, literal, dice que encontró a 28 mil 900 abuelitos aviadores dentro del padrón de beneficiarios con la Pensión Vitalicia para Adultos Mayores de un universo de 34 mil que tenían registrados en el padrón de beneficiarios del estado próspero ¡Mecachis…dijera el Cónsul Incitatus en Barcelona.

Si el libro de Algebra de Baldor no me falla, estamos hablando de que se quedaron con el beneficio solamente ¡cinco mil cien abuelitos! O sea, que solo estos ancianitos y ancianitas, merecen estar entre los ganones. Los demás, eran espurios, unos “pejistas”, vivales, para estar a la moda, los llamados vilmente y con letras mayúsculas, aviadores.

Perdón, la noticia es pasada, periódico de ayer, como dice la canción de Héctor Lavoe, pero como todos andan en su desmadre y atrás del Cisne, nadie se percató de esta peccata minuta de la administración próspera que en eso de descubrir aviadores, se la pellizca hasta la Scotland Yard, el FBI, CIA, y hasta el  MOSSAD  de Israel. Total, una rayita más al tigre…

Así es. Resulta el DIF próspero a sus cinco años de trabajar incasablemente en beneficio de los que menos tienen, ajá, apenas hace unas semanas se dio cuenta de que había muchos ancianos cobrones que hacían cola, unas “colotas” que se formaban incluso desde una noche antes y al amanecer ya eran cientos, y, resulta que un buen día, los empezaron a contar uno por uno y les preguntaron ¡¿Oiga, Señor, qué no lo he visto en otra parte? Nosotros creemos que en Sedesol federal o en el Issste o será en el IMSS, no, no ya nos acordamos usted es de los escandalosos que protestan cada quincena porque no le depositaron su pago por haberse jubilado después de 40 años de trabajo ininterrumpido. ¡Ah pillín! Condenado viejito, te cachamos andas cobrando doble, eh, eh…!!  ¡No tiene usted vergüenza, robándose el dinero de los programas sociales que van directo a los más necesitados. Por eso no pudimos cumplir con la meta de reducir al 50% la pobreza tal y como lo prometió el señor gobernador y doctor en economía con especialidad en reestructuración  de deudas y pago a bancos al inicio de sus sexenio, todo por culpa de gente como usted, abusiva, carroñera! ¡Qué poca tatarabuela tiene!

Pero la sensibilidad y la generosidad de la directora del DIF, va más allá, le da el beneficio de la duda a los que actuaron de buena y fe y les da el mecate para que se ahorquen solos, al citar que “aquellos adultos mayores que se han quejado por haber sido dados de baja, pidió que se dirijan al DIF municipal (por fin ¿qué no es el estatal? para que comprueben que no cuentan con otra fuente de ingresos como programas de Más 65, pensiones del IMSS o ISSSTE. No pos siii…O sea que aplico la máxima de la revolución mexicana ¡Primero mata después verigüa!

Espero no haberla dado más ideas al Cisne vengador y ahora acuse a su peor pesadilla, Miguel Ángel Yunes Linares de que esos abuelitos aviadores fueron incluidos en su paso como secretario de gobierno. ¡Ah! y aclaro, no recibo nada por publicar este artículo, no sea que me acusen de apoyarlo y me terminen ligando al peor de los peores criminales del país mínimo o me señalen de gay, como es costumbre de los fieles prósperos. Simplemente soy un ciudadano opinador.  Ahí se ven.

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Comentarios

  1. La directora del DIF Estatal al expresar que “aquellos adultos mayores que se han quejado por haber sido dados de baja, pidió que se dirijan al DIF municipal (…) para que comprueben que no cuentan con otra fuente de ingresos como programas de Más 65, pensiones del IMSS o ISSSTE.”, rompe con el principio de quien afirma está obligado a probar, si la dependencia señala que el adulto mayor tiene otro ingreso, es ella quien debe probar su dicho.

    A lo anterior, habria de sumarle lo siguiente: como se trata de un derecho ya adquirido, el DIF Estatal debió comunicarle formalmente su proceder al adulto mayor, debidamente motivada y fundamentada, su desición de retirarle el beneficio, ya que en caso contrario, y de inicio estaría vulnerando su derecho de audiencia, por lo que la desición podría ser recurrida ante un tribunal administrativo y, en su caso, recurrir al jucio de amparo. Solo es necesario que surja una persona física o moral, que abandere esta causa….

    Un saludo y mi reconocimiento por su columna.

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