«En silla de ruedas vives discriminación y exclusión social», dice tetrapléjico

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Juan David Castilla Arcos / Xalapa, Ver. Una fractura en la espina dorsal paralizó su cuerpo del pecho a los pies. Un accidente le arrancó su mayor pasión: el motocross. Acabó su carrera como deportista en una competencia, lo que frenó parte de su vida. Ahora, es tetrapléjico y vive el dolor de la discriminación y la exclusión social.

Mario Farfán, de 23 años, cayó de su motocicleta cuando la meta estaba cerca. El tronido de sus cervicales y el dolor en casi todo el cuerpo, lo doblegaron y ofuscaron.

La escena trágica ocurrió hace año y medio. La lesión medular lo sembró en una silla de ruedas, misma que se ha convertido en otra parte de su cuerpo, imposible de desprender.

Las limitaciones físicas no lo detienen. Los actos y los comentarios despectivos, tampoco. Perdió movilidad también en las manos y, pese a ello, es independiente. Se aferra a las ruedas y se traslada por doquier.

«He logrado la independencia. Ahora, apoyo en los cursos a más personas con esta lesión, para que se den cuenta de que tener una discapacidad no es una barrera», relata.

La falta de infraestructura y de espacios para personas con discapacidad no le impiden transitar sobre banquetas, donde las rampas son escasas. La falta de voluntad política e interés por parte de las autoridades lo obligan a adaptarse al escenario existente.

«No hay la cultura, la gente debería tratar de ponerse en nuestro lugar, hasta que no te pasa esto, no te das cuenta. Tal vez antes no me importaban las personas con discapacidad, pero ahora que estoy del otro lado me doy cuenta de todas las limitaciones», platica.

Mario fue discriminado por un chofer de la empresa Autobuses de Oriente (ADO), quien le negó la ayuda para que pudiera ocupar su lugar y le recriminó el hecho de que viajara solo.

«El chofer me dijo que no debía estar viajando solo y que debía estar en mi casa con alguien que me ayudara, yo viajo solo. Un pasajero que iba hasta atrás del camión me cargó y me ayudó».

El joven pertenece a la asociación civil Vida Independiente México, donde aprendió a esquivar los obstáculos para no depender de quien esté cerca. Su alto optimismo ha influido en la manera de percibir las cosas y cada una de las situaciones que ha presenciado.

Su pasión por ayudar a los demás lo incentivó a retomar sus estudios en Rehabilitación Física, pues debió abandonarlos por varios meses después de la lesión. Ha recibido ayuda por parte del Centro de Rehabilitación e Inclusión Social (Creever).

Actualmente se desempeña como instructor o capacitador en dicha organización. Transmite sus conocimientos, habilidades y motivaciones a las personas que les tocó vivir sobre ruedas por diferentes razones.

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