Palabra de boca, piedra de honda

- en Opinión

Sabino Cruz V. / Guarda señor mi lengua, pon vigila a mis labios, sino terminaré en la ruina, solo, abandonado, borrado de los anales de la historia y de la memoria de los hombres/mujeres, pues una vez pronunciada esta, es imparable y mata tanto al que va dirigida como al que las dirige.

Ahora bien, que esta “estolidada” la cometa quien esto escribe o usted lector(a), como dijera don Arturo de Córdova, “no tiene la menor importancia”, pero que lo haga un gobernante, responsable de administrar/vigilar los bienes y seguridad de millones de seres vivos (no solo los racionales); un primer mandatario de un Estado-Gobierno, no es cualquier “Baba de perico”.

Del síndrome del perro chihuahueño que “ladra estrepitosamente para compensar su deficiencia física y poder sobrevivir de generación en generación” dicho en referencia a las declaraciones del diputado federal Miguel Ángel Yunez Linares sobre un contrato millonario para comprar energía eléctrica para el estado de Veracruz; al regalo de la caña de pescas al senador de la República Héctor Yunes Landa para que pesque “peces gordos”, allá por el rumbo del Estero, “que son peores todavía y que sin importar que sean familiares también están presentes de las corrupciones evidentes que existen de aquel lado”.

Sin olvidar el recordatorio a José Yunes Zorrilla de que como Presidente de la Comisión de Hacienda en el Senado avaló y defendió el aumento de impuestos por el bien de la Nación, esto en respuesta a la crítica del senador a la iniciativa enviada por el Ejecutivo al Congreso local para aumentar un punto el Impuesto Sobre la Nómina, y la recomendación de que primero eficiente el gasto público, sea más austero y haga una “reingeniería administrativa”; pero principalmente que sea transparente y que rinda cuentas, nos hace pensar que a alguien le está haciendo agua en la azotea.

Ya lo dijo Confucio, que para gobernar un país [estado] hay que ser prudente y serio, sincero, honesto y digno de confianza. Ser frugal en la gestión de las finanzas [ahorrar y no malgastar], amar y cuidar a las personas; pero principalmente respetarlas y honrar la confianza que se le ha depositado.

Que don Javier Duarte de Ocho se lleve de “a cuartos” con los Yunes Landa y Zorrilla, como para que se jueguen bromitas, bien por ellos; pero que esto se haga públicamente, y que caiga en “dimes y diretes”, me parece que crea caos y polariza los ánimos, nos deja en un estado de vulnerabilidad y pone en riesgo nuestra tranquilidad.

El incidente de la caña de pescar marca un precedente en la política veracruzana que los estudiosos/futurólogos deben en estos momentos estar haciendo sus análisis para vislumbrar que desenlace tendrá este desaguisado. Tiempo al tiempo, mientras tanto, todo parece indicar que el Delfín de la Fidelidad salió cachalote, y por añadidura traicionero, pues rompe una regla no escrita entre los caballeros revolucionarios, la cual señala que con la familia no hay que meterse; al menos que se tenga comprometida la alternancia en Veracruz, como lo hizo en su momento don Ernesto Zedillo Ponce de León.

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