Pepe, un destape adelantado

Pepe
Pepe Yunes Zorrilla FOTO: WEB
- en Opinión

Édgar Hernández* / Este arroz ya se coció.

Como es costumbre en Veracruz, los tiempos políticos aún no se cumplen y ya todo mundo trae, no el Jesús en la boca, sino a Pepe Yunes en el ánimo.

Medios de comunicación católicos y no católicos, periódicos serios, portales de noticias y en los mentideros políticos dan de manera abierta como el “bueno” a Pepe Yunes.

Ello por más que Héctor Yunes Landa se mueve en desesperados los esfuerzos de última hora; amarres y pronunciamientos tardíos de deslinde con su jefe político, el señor gobernador Javier Duarte.

De hecho la cargada ya está con Pepe, quien no está en precampaña, sino en abierto proselitismo, con un discurso diferente, con una propuesta contundente y con un primer equipo de trabajo en donde las rémoras del pasado se están quedando en el camino.

Ya observábamos incluso imprudentes del pasado como el diputado Fidel Kuri Grajales, quien torpemente le junta en Orizaba a un grupo de acarreados para llevar a Pepe un pastel con 46 velitas, cantarle de manera por demás cursi las “mañanitas” y terminar agachando la testuz con un “¡Felicidades, señor Gobernador!”

¿Señor gobernador?

De pronto se le acabó el amor por Duarte quien aún está en la silla observando deslealtades y desbandadas.

Qué difícil ha de ser para el agonizante mandatario, el solitario de Palacio que se la pasa gritoneándole a Flavino Ríos, observar como de manera inexorable se le acaba el tiempo y, lo más importante, el poder.

Y pensar que tanto que le regaló a Kuri para que sea de los primeros en abandonar el barco. Otros que ya se le fueron son los colaboradores de Fidel: Erick, Mota, Carvallo, Tarek, Silva –no, Silva no- y Gabriel Deantes, quien escondidito le dice al oído del aspirante “yo te garantizo la victoria”.

“No somos nada”, ha de decir el “interfeito”, como decía Cantinflas.

Pero bueno, otros Duartistas más andan con melón y con sandía.

Lo mismo se reclinan con Héctor –por si las dudas-, que con José Francisco Yunes Zorrilla, “¡llámenme Pepe, por favor!.. y pueblos completos se están alzando en favor del cambio, del reclamo de cárcel para los saqueadores.

Hay, sin embargo quienes siguen creyendo en los Santos Reyes.

Alberto Silva anda filtrando que está metido en la terna sucesoria. A sus amigos periodistas musita que él, Pepe y Héctor son los aspirantes que están en el análisis de la única terna que hay en el DF y que la tiene la Secretaría de Gobernación.

“Es una terna en donde yo voy”, jura por esta a sus aliados.

La realidad es que la Fidelidad está desesperada, andan como locos.

Construyeron todo un entramado para quedarse con todo el pastel, pero tendrán que entregárselo a su enemigo ¡un Yunes!.. Tejieron una gubernatura de dos años para cuidar a los aliados corruptos en su salida entregando a Erick o Silva la estafeta… pero esta será para ¡un Yunes!.. Y soñaron con un proyecto de dos años para sentar las bases en el 2018 de un gobierno con el hijo de Fidel Herrera, Javier, a la cabeza y no tendrán más remedio que entregársela a ¡un Yunes!

En fin, que creyeron que se iban a ir impunes con las talegas llenas cuando la federación y todo un pueblo reclaman justicia y cárcel para los saqueadores, misma que habrá de ejecutar ¡un Yunes!

Son tres, los Yunes, y si bien no se toman juntos, sí traen el mismo proyecto de sepultar a la Fidelidad. No traen complicidad, pero sí un pacto de respeto a la decisión suprema del pueblo veracruzano harto por tanta impericia, actitudes dictatoriales y arrebatos inmaduros.

Los Yunes andan tras un juego limpio.

Y Pepe Yunes, por su lado avanza con paso firme. Todos sus recorridos están enfocados al diálogo con las bases, con la ciudadanía ante quien se ha comprometido a no endeudar más a Veracruz, a traer más recursos financieros para activar la productividad y poner un alto a la corrupción.

Para ello habrá de gestar un gobierno de transición que rescate la credibilidad y confianza.

Asimismo se habrá de rodear –ya lo está haciendo- de un grupo de colaboradores con experiencia, todos probados en sus respectivos temas que no lleguen a aprender, ya que el tiempo apremia para construir las bases del nuevo Veracruz, un Veracruz honesto y transparente.

El pasado viernes Pepe de manera por demás discreta celebró su cumpleaños en casa de don José, su padre. Solo asistió un invitado, un comunicador amigo.

Y ya hay fecha para su tercer informe como senador de la república. Será en Xalapa, en el estadio –es la primera de dos propuestas- y contará con la presencia de tres secretarios de estado, los senadores Héctor Yunes, Fernando Yunes y el controvertido diputado federal Miguel Angel Yunes Linares.

Será inmediatamente después del quinto informe del señor Duarte –ya hay fecha- en un escenario que marcará el parteaguas del deslinde con el pasado reciente y dé a conocer el proyecto del cambio.

Será sin estridencias, ni índices flamígeros. Tan solo será el reflejo de lo que el pueblo grita.

Será además el escenario  del “destape oficial”.

Pepe Yunes después de esto ya no parará. Todo octubre lo tiene destinado a reuniones del Senado donde es presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público.

Ahí se avocará al análisis del presupuesto de ingresos y egresos 2016 de la Federación y en paralelo sacarle mayor raja en beneficio de Veracruz.

Ya para noviembre su cronograma de actividades estará enfocado al trabajo político de gabinete, sin descuidar el proselitismo mismo que mantendrá hasta que se expida la convocatoria del PRI que marque el inicio de la carrera por la sucesión gubernamental.

La precampaña la tiene prevista arrancar hacia el 9 de enero del 2016.

Pepe Yunes tiene clara su alianza con Héctor Yunes Landa. Es indestructible. Van por la de ocho años.

¿Con la autorización del PRI?

El PRI del DF la tiene muy clara, la decisión saldrá de Los Pinos. El PRI veracruzano, sin embargo, anda en las nubes. Alfredo Ferrari se la pasa de “dama” de compañía de Corintia, un vergonzoso invento de la cúpula que lo único que provoca es lacerantes comentarios. Vaya pena ajena.

Ahí, en la sede de Ruiz Cortines, no hay la menor idea de por dónde ir y acaso la preocupación mayor del “Centro” no sea que se quede Pepe Yunes con la candidatura, cuyo más fuerte opositor es el propio Javier Duarte, sino que pierda el PRI por una acción concertada provocada desde dentro o porque la oposición creciente, apoyada por la ciudadanía, lo derribe.

En días pasados  comentábamos en este mismo espacio que en cualquiera de los casos el debate del priismo nacional gira en torno a la medidas que habrán de tomar para conservar la plaza.

Si el primer priista veracruzano no es capaz de garantizar la supremacía priista sea por ese odio exacerbado que tiene por todo lo que huele a Yunes o porque la Fidelidad quiera imponer a uno de los suyos –Fidel quiere a Erick, mientras que Duarte apuesta por “El Cisne”-, pues ese primer priista tendrá que ser desplazado.

Ese es el comentario en los cafetines. Es lo que sale de Palacio y es lo que es. Sin embargo, para infortunio de los que apuestan al desastre yunista, para los emisarios del pasado, dirían los clásicos, el tema Pepe Yunes ya no tiene vuelta de hoja.

La Fidelidad no tendrá más, o la bebe o la derrama.

Más claro, ni el chapopote.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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